La chica proverbio o refrán, se me ha dicho en varias oportunidades. Sé muchos… me gustan. Va con eso de que las palabras son mágicas y pueden expresar impensables situaciones o sensaciones. Y la analogía en sí, me divierte.
En este caso, “A los tibios los vomita el diablo” me parece una frase increíble en cuanto a la música que fonéticamente emana. Ni hablar de la potencia que tiene cada una de las palabras… explotan en la boca.
Igualmente, considero que es lo suficientemente ambigua como para que sea determinante. Quienes son los tibios? Está mal o bien ser tibio? Existe el diablo? Qué imagen mental fuerte ser vomitado, no?
Es cierto que los que no se juegan por una u otra cosa terminan en un limbo, sin el fuego y sin la dicha. Jugarnos por lo que queremos nos asienta y nos define. Nos planta y echando raíces crecemos.
¿Pero quién te dice que los que no se juegan por nada, no están cómodos en esa postura? Quizás se sienten a gusto, contenidos. Tal vez esa sensación de cobija, permite la germinación de potenciales superiores.
O por ahí simplemente no les interesa involucrarse con una temática. Y por qué vamos a exigirle a nadie que sea lo que queremos que sea? Somos una raza impuesta por la religión, las monarquías, los mandatos sociales, las auto exigencias…
Quizás es hora de dejar de exigirnos a nosotros mismos y a quienes nos rodean ser un ideal de persona para empezar a ser personas. Como nos dé la gana, de última… somos los únicos dueños de nuestras acciones y sus repercusiones.
Yo por ejemplo, no tengo una actitud definida frente a la política. Tomo de todos alguna que otra cosa. No tengo odiados ni idolatrados. No puedo lograr casarme con ninguna ideología política porque nada termina por convencerme.
Nada te turbe, nada te espante, diría otra frase, muy religiosa por cierto. Sus palabras me remiten a la tibieza. No te juegues, que nada te mueva, que nada te saque de eje. Da una sensación de gris... tarde de lluvia.
En lo que a mi respecta, yo prefiero elegir aquello por lo que me juego y por lo que no. Religión, política, sociedad, botánica, música, fútbol, polo, croquet… “Mi vida es mía y quiero vivirla” diría una canción infantil. Y en eso está la dicha de elegir.
Que palabra tan poderosa “elegir”. Libre albedrío, free will o (Free Willy, por qué no?). Tenemos el poder de tomar nuestras propias decisiones, inducidos por nuestra propia voluntad.
Así que si yo quiero ser vomitada por un diablo en mallas color escarlata, me tomo la libertad de hacerlo. Y si en vez de lo tibio de la mantita, me va sentarme en el radiador, o chupar un hielo hasta que se acabe, lo elijo, porque me pega la regalada gana.
Porque me la regalaron, porque es mía. Gracias a Dios y/o al Universo tenemos la libertad de hacer lo que queremos. Bienvenido sea el individualismo porque si todos somos plenos por las decisiones que tomamos entonces la sinergia positiva será increíble.




